Pasaron las horas, los trenes,
los paisajes
y ¿dónde nos detuvimos?
A la orilla del río,
a la vera del camino,
al filo del barranco,
en la herida tras la apuñalada
Son las tantas de la mañana
habrá que desvanecerse
en el sueño del olvido
O, tal vez,
es tiempo de fichar,
de encadenarse,
de la apariencia bajo la máscara
Después iremos a pasear
los montes de hormigón
Y en el corazón de acero
no existe latido para la belleza
Duro es el asfalto,
duro el pesar tras la vuelta a casa
Y en estos momentos
aún no sé
ni dónde estoy
ni cuándo dejamos de ser
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