Ahora,
el juego de las sillas
Rejuvenecer en la memoria de los peces
Huir de la turba que lincha y piensa en balidos
Desatado
Fui a buscar una versión mejor de mí
y no era yo,
solo la quimera del nunca
En la imaginación
habito desiertos
espejismos de vida sin sometimientos
En estos momentos
de un atardecer de calor extremo,
sentados en la mesa de falso roble,
jugamos a cartas y olvido de horas
Y
el ladrido de perro lejano,
el abogado de la causa perdida:
que era la tuya,
que es la mía
Torbellino de quehaceres sin sentido
Algo habrá que construir
Mejor mañana
Un mañana que no llega
Y en el instante
Cuando perdí la partida
Sentados en el sofá,
escrutamos el vuelo del vencejo
en fuga,
en destierro de cielo