Calima en el horizonte
Imágenes difuminadas a lo lejos
Tu promesa incumplida
No te preocupes,
solo fueron sueños que jamás despiertan
Siempre anhelamos la verdad del mito,
la pereza de las horas perdidas,
y el campo sembrado de cenizas
Un día cualquiera,
verano de fuego y sudor,
y miro atrás
Es un ayer viejo y cansado
No me di cuenta,
y el vendaval se nos llevó inocencia y bostezo
Y sigues ahí,
aunque no te veo
Los pinos que arden,
el silencio que te nombra
Ya es tarde para ir al pueblo de la infancia
Ya no hay casa,
ni amigos con tirachinas,
solo el viento de desguace
y estos pasos de mendigo
donde intento hallar senda y retama
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