El cielo amenaza lluvia,
quizá llueva,
quizá relinche el cielo
Los girasoles marchitaron
Ya sólo giran alrededor de lo oscuro
Llaman a la puerta
Tardo en abrir
Eres tú,
la sombra y lo que serás
Nos vamos caminando
por sendas mil veces transitadas
entre pastos sin futuro
Ahora que ya sé lo que quiero ser,
va
y me hago mayor sin fondo de armario
ni cartera en los bolsillos
Espejo nuevo,
rostro viejo
Del alicatado de las paredes
salen ojos vigilantes
Y me voy al cierzo
a esperar tu vendaval
Mi sino
Mi piedra sin río
Mi tiempo perdido
No me adivino
ni me encuentran
¡Déjame!,
en la invisibilidad,
de esta estafa piramidal
que llaman civilización universal
Quisiera huir de ahí,
trascender
en revolución de estrellas,
techo iluminado de desheredados
y parias del olvido
La lluvia
dejó al cielo sin su amenaza