Ya se va todo
Ya no existe el viejo camino
Ni el robledal donde nos reíamos
En este lugar no hay nadie con
corazón
Sólo ejércitos de muertos
vivientes
Devuélveme a la madriguera de donde
he salido
Deseo descansar
Tanto sopor de banalidad me ha
dejado roto
Días que se despiertan con olor a
pólvora
Palomas blancas se estrellan en las
traslúcidas ventanas
Ataque de gaviotas
Desperdicios de un siglo abierto en
canal
De repente
Un torrente de lluvia nos ha dejado
empapados
Nos cubrimos en techumbres de
hojalata
Y alrededor
Edificios de ladrillo se desmoronan
a nuestros pies
Hay una hecatombe climática
allá
donde nunca estaremos
Hay millones de ejecutados
allí
donde el buitre asoma la cabeza
Hay una televisión encendida
absorbiendo cerebros drogodependientes
Hay un amanecer muerto de soles
Ya no escucho las voces de los que
lo saben todo
Todo y Nada
Nada de nada
Las agujas del reloj nos dejan
heridas a cada segundo que pasa
Pasa y pasa
Adiós
De aquí a un decibelio nos
volveremos a ver
Horizonte con espasmos
Tiemblo de pavor descontrolado al
ver lo que será
Mas no veo nada
Escrito está tan sólo el epitafio
Y todo se va
Menos el infinito que se pierde en
los ojos del viento