Renací entre ramos de huracanes
Salí disperso
Entre todo el gentío en que me hallo
Nada
Nada soy
Sólo esperanza en el despiste de la angustia
Hora que pasa
Minutos de vacío en conserva
Algún día todo cambiará
-me prometió el mendigo del acantilado-
Y ayer nos vimos bajando
más y más abajo,
sin remedio,
sin solución
Estados de confusión
Hablamos de subterfugios
y de aquellos días de rosas,
y llegaron las espinas
En esta tarde de humedad y frío
te espero infinito,
entre tumbas de hojas secas
y madroños en esplendor
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