Salgo del atolladero invernal
Entro en el paroxismo de la existencia
Siento que somos
Crece vida tras la primavera
Los geranios en el tiesto
Olor de jazmín en la azotea
Semana de maderos venerados
Locos de atar desatados de cordura
Y mi mes bajo cero
Mi cuenta corriente palpita de frío
Algo va al revés
Me enderezas el camino
Abocado a trincheras de precariedad
Lejos el espíritu que anhela perderse
Cerca el instinto de supervivencia
Aquí
En el ahora de trenes sin estación
En el beso añorado que deseo que plantes
En mi rostro vetusto y tierno a la vez
Ando hacia ningún lugar
Pienso en el más acá y me estampo en el muro
De la contradicción
No te dejes ahogar en el mar de la desidia
Despierta
Que es hora de recorrer estepas sin bisontes
Y... lunas solitarias huérfanas de estrellas
Ángel, la palabra trinchera me eriza la piel.
ResponderEliminarY esas lunas solitarias huérfanas de estrella, me parece una metáfora hermosa y a la vez muy triste.
Cuando era pequeña el cielo estaba lleno de estrellas.
Ahor ni una.
Feliz semana.
Un abrazo