La mañana amaneció fría,
las hojas caídas,
lo muerto adornando el suelo,
es el crujir de las pisadas
Un hombre espera a su cita;
mira a los alrededores inquieto,
y el futuro se vuelve negro
ante los ojos de la angustia y la desesperación
Avanzo cansado por calles grises,
con tu nombre en la punta de los labios
y una oración rebelde que reniega de dioses
Un grupo de jóvenes se afanan para entrar
en el bar de la esquina
Y el mundo tiembla ante el saqueo de la Naturaleza
El bien común convertido en código de barras
Y un grupo de expertos de la nada
vendidos al por mayor,
contando las mentiras de la plutocracia
Se resquebraja el suelo bajo mis pies
Me hundo en la oscuridad de lo cotidiano
Me das luz y un grito de Munch;
la salida se quedó sin túnel
Por la tarde cogeré el tren de vuelta
y reflexionaré en voz ahogada,
mientras observo los cadáveres
que van subiendo y bajando de los andenes
Escalofríos de un pensamiento que se estremece
por lo que no será
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