miércoles, 7 de octubre de 2026

ERA

Era

el despertar de una mañana lluviosa y fría

Un ojo abierto,

el otro adormilado,

los dos en comunión

veían el lugar que habitaban;

quizá palacio, antro, barraca, castillo

o casa a punto de desfallecer,

da igual

Era

el refugio sublime de la desaparición

-Algún día tendrás que enfrentarte al mundo-

me decían

Y yo veía pasar los días sin más,

en compañía del vagabundo

en el encierro del abismo

Sueños de un imposible en decadencia

La yerba ha crecido bajo los pies,

el óxido de la barandilla aún da a la misma calle

Tu calle

Mi hogar de la desesperación

La civilización en decadencia me arrolla

tras la ventana

Ahora, en un segundo indeterminado,

salgo de los pozos sin fondo

Me aliso el rostro,

se arruga la máscara

Fantasmas que vuelven a la acción

Llueve en los escombros del ayer

Me voy con la nada aún por hacer

Era

la hora perturbada de un destino malogrado


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