Era
el despertar de una mañana lluviosa y fría
Un ojo abierto,
el otro adormilado,
los dos en comunión
veían el lugar que habitaban;
quizá palacio, antro, barraca, castillo
o casa a punto de desfallecer,
da igual
Era
el refugio sublime de la desaparición
-Algún día tendrás que enfrentarte al mundo-
me decían
Y yo veía pasar los días sin más,
en compañía del vagabundo
en el encierro del abismo
Sueños de un imposible en decadencia
La yerba ha crecido bajo los pies,
el óxido de la barandilla aún da a la misma calle
Tu calle
Mi hogar de la desesperación
La civilización en decadencia me arrolla
tras la ventana
Ahora, en un segundo indeterminado,
salgo de los pozos sin fondo
Me aliso el rostro,
se arruga la máscara
Fantasmas que vuelven a la acción
Llueve en los escombros del ayer
Me voy con la nada aún por hacer
Era
la hora perturbada de un destino malogrado
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